Es algo habitual escuchar que China ya es y será una potencia gravitante en el mundo. Se piensa que el futuro de este siglo estará marcado de una forma u otra por la dirección que esta nación la más poblada del mundo adopte en los próximos años.
En general las referencias están vinculadas a dos o tres temas. Uno el demográfico, que está demás comentar. El segundo, su desarrollo económico, el crecimiento del poder de consumo de su mercado interno y su enorme capacidad de competir en el mercado mundial. Tercero, la evolución política y la interrogante de cuanto el sistema capitalista, con el fomento de la iniciativa individual, podrá convivir con un sistema de partido único.
Por supuesto que China junto con esa enorme potencialidad enfrenta muchos desafíos entre ellos los étnicos y la presencia creciente del fundamentalismo islámico; el recalentamiento de su economía, entre otros pero el Presidente chino Hu Jintao ha mostrado una mayor preocupación en la fortaleza moral y ética de la sociedad china.
Es que el impresionante crecimiento de la economía china con las reformas de libre mercado introducidas a partir del fin de la era maoísta han traído consigo los beneficios de una mayor riqueza pero también los males que son universales, sin importar ala política del egoísmo y la corrupción. Aunque esos han sido tildados habitualmente como los males del capitalismo en realidad se han manifestado en todos los sistemas. Ni aún los sistemas totalitarios han podido evitarlos por más que estuvieran al menos de palabra inspirados en terminar con esos males y tuvieran el poder absoluto de hacerlo.
En el marco de una campaña para fortalecer la textura moral y cívica del tejido social, el gobierno lanzó ocho mandamientos que apuntan justamente a ese propósito. Ellos son:
1. Ama, no dañes a tu patria.
2. Sirve a la gente, no la abandones.
3. Defiende la ciencia, no seas ignorante.
4. Trabaja duro, no seas perezoso y no odies el trabajo.
5. Mantente unido y ayuda a los otros, no te beneficies a costa de los demás.
6. Sé honesto y digno de confianza, no busques los beneficios a costa de tus valores.
7. Sé disciplinado y cumplidor de la ley, en lugar de caótico y sin leyes.
8. Conoce la vida sencilla y las dificultades, no te sumas en los lujos y los placeres.
Como señale tiempo atrás al comentar esta noticia, son estos mandamientos compartibles por naciones y sociedades de diferentes culturas dado que reflejan valores y virtudes comunes a muchas religiones y filosofías. Tienen indudablemente su raíz en las enseñanzas de Confucio originadas durante la dinastía Zhou o Chou unos 2.500 años atrás y en quién las desarrolló como una filosofía, Mencio, quién aprendió y estudio el confucionismo directamente de un nieto de Confucio.
Comentaba que este impulso oficial por reavivar los valores tradicionales confucionista en este tiempo de la historia y etapa del desarrollo político y socioeconómico chino tiene un paralelismo con la segunda mitad del reinado de la dinastía Chou en donde hubo un proceso de decadencia moral y luchas de poder, ambiente en el que Confucio predico un cambio ético a través de la educación moral.
Science&Theology News, publicó el año pasado una entrevista a Zhihe Wang, quién esta teniendo papel relevante en los cambios culturales de la China moderna y en especial en el renacimiento espiritual que esta sucediendo en esa nación.
Zhihe Wang es director ejecutivo del China Project y del Instituto para el Desarrollo Postmodermo de China. Estos institutos han incluido entre sus materias académicas el estudio de las relaciones entre la ciencia y la religión. Wang es además miembro de la Academia China de Estudios Sociales. El ha fundado en China más de diez centros de investigación, entre ellos el Centre for Science and Faith (Ciencia y Fe) de Pekín.
En una parte de la entrevista, Wang dice que "Las anteriores administraciones públicas en China estaban sólo preocupadas primariamente en cómo mejorar la economía. Pero la nueva administración está preocupada por el desarrollo sostenible. A esto lo llaman "desarrollo científico". Pero promover un desarrollo sostenible supone una visión a largo plazo. El gobierno considera que esta visión incluye una dimensión espiritual. Por esto promueve la idea de una sociedad armónica que mantenga un equilibrio entre lo material, lo físico y lo espiritual".
Wang señala al respecto que" Precisamente en este momento el consumismo es dominante en China. La gente quiere estar a la altura de sus vecinos. Desean mantener altas sus aspiraciones, si Ud. quiere. Si yo tengo un coche, mi vecino desea un coche. Éste puede no tener ninguna necesidad de un coche, pero lo desea sólo porque yo lo tengo. Pero la espiritualidad nos dice que debemos tener otros valores. La espiritualidad nos insta a mirar hacia dentro y no preocuparnos demasiado por lo que sucede en el exterior. La espiritualidad es el antídoto para el consumismo".
La visión no solo es sabia sino que refleja una enseñanza histórica. Max Weber al escribir en principios del siglo XX su obra "La ética protestante y el espíritu del capitalismo" demostró - pese a todas las objeciones levantadas en el tiempo - la relación entre el desarrollo capitalista con los valores religiosos protestantes, en aquel caso los del calvinismo.
Según un estudio sobre la espiritualidad elaborado por la Universidad Normal Oriental de Shanghai, la cifra de creyentes asciende a 300 millones, sobre una población de 1.300 millones, lo que representa tres veces el volumen registrado hasta ahora. Las cinco fe religiosas aprobadas por el Gobierno -budismo, taoísmo, islamismo, catolicismo y protestantismo- agrupan al 67,4% de los creyentes. Los profesores han detectado que los jóvenes se están volviendo hacia la religión. El 62% de quienes se declararon creyentes tiene entre 16 y 39 años.
Todo esto nos hace prever que China puede convertirse en una reserva espiritual mundial, pero deberá enfrentar para tener un papel positivo en ese sentido, la fuerza del nacionalismo excluyente; restringir la libertad religiosa especialmente por temor a la influencia occidental, y por último, al igual que sucedió con el Imperio Romano manipular políticamente esa religiosidad y espiritualidad para sustentar el poder de quienes hoy lo detenta. Sería bueno agregar otro mandamiento: con tu valor generas tu posición.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario