lunes, 19 de marzo de 2007

LOS ACTOS "PRIVADOS" Y LAS CONSECUENCIAS "PUBLICAS"

Nuevamente el ambiente político estadounidense esta agitado por el "affaire" sexual de un congresista, Gary Condit, asunto que salió a luz como consecuencia de la desaparición de una joven que era amante del político. En EE.UU. estos asuntos salen a la luz pública y más cuando entre sus actores están personalidades públicas.

Uno de los argumentos del ex Presidente Bill Clinton cuando fue puesto "contra las cuerdas" por sus relaciones adúlteras con Mónica Lewinsky es que esos actos habían sido actos "privados". Sin embargo no tengo ninguna duda de que este es un argumento falaz. ¿Por qué?

Primero, por que todo acto "privado" tiene consecuencias públicas. Es algo sin consistencia moral separar los actos "privados" de los "públicos" como argumento para justificar que en los "privados" vale todo y esto no importa siempre que no afecte o no tenga consecuencias sociales más allá de los dos o tres involucrados.

Todos los actos "privados" tienen consecuencias en la vida de otro, para bien o para mal, y por lo tanto sus efectos son "públicos". Esto es muy fácil de entender si partimos del concepto aceptado universalmente de que los seres humanos hemos sido creados para vivir en relación con otros. Nuestra individualidad no es algo que tenga valor por sí misma sino en cuanto aporta al conjunto. Si no fuera así, ¿ por qué rechazamos en nuestra conciencia los actos egoístas (el engaño conyugal es uno) y exaltamos el altruismo?

El individuo no puede realizarse separado de su familia, la familia de la sociedad en la cual vive, y la sociedad de la nación y la nación del mundo. Quiere decir que cuando cualquiera de nosotros realizamos un acto que supuestamente puede ser "privado" ese acto tiene consecuencias inmediatas o posteriores, visibles o invisibles en la vida de otros y en el universo. Esto es así por que cuando un acto "privado" es un acto egoísta (son los que queremos ocultar) ese acto viola el orden universal de la Creación.

En segundo término hay algo que parece tan obvio que parecería innecesario decirlo: la consecuencia pública de un acto "privado" está en proporción directa a la responsabilidad pública de quien los realiza. No es la misma la consecuencia que puede tener el acto "privado" de un ciudadano común que el que lleva a cabo un líder. Como decía esto es algo obvio, elemental. Los hijos buscan en sus padres el buen ejemplo y la buena enseñanza. De la misma manera los ciudadanos buscan en sus gobernantes personas que vivan de acuerdo a un estándar de vida ética. Si en nuestras relaciones y actos "privados" no hay autodisciplina, rectitud, lealtad, fidelidad, sacrificio, auto negación, ¿cómo podemos pensar que en las más complejos y vastas esas virtudes estarán presentes?

Finalmente nadie y menos los líderes de una nación deberían olvidar un principio básico. El que uno debería ser primero capaz de autogobernarse a sí mismo ante de gobernar sobre los demás. Tampoco debería ser usado el criterio de que como muchos hacen lo mismo, o sea es una tendencia generalizada, es algo que debe ser aceptado o al menos "mirar hacia otro lado".

Los líderes deben calificarse no sólo como expertos o hábiles en cuestiones políticas y económicas sino también como individuos confiables en las cosas más íntimas y básicas de la vida como son la familia y sus valores personales. Uno cosa no excluye la otra sino todo lo contrario.

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