Los gobernantes ven como los problemas que se abaten sobre los hijos de cualquier ciudadano común se abaten también sobre los suyos.
No son los primeros ni serán con muchos pesar los últimos. Presidentes o Primeros Ministros o gobernantes con las más altas responsabilidades ven como los problemas que se abaten sobre los hijos de cualquier ciudadano común se abaten también sobre los suyos.
Corrupción de poder, abuso de droga o alcohol u otros desvíos o aún crímenes salpican sus vidas y también el honor y la credibilidad de sus padres.
Reflejan los problemas en la formación del carácter que se ha venido acentuando de una generación en otra. Desde el fin de la II Guerra Mundial cada generación se vio peor formada en sus principios, convicciones y valores que las anteriores hasta llegar a la actual cultura permisiva, y sin compromisos.
En los últimos días dos sucesos relacionados con líderes de EE.UU. y Corea del Sur pusieron la atención en este punto. Según una crónica de la prensa estadounidense, en Orlando, Noelle Bush, hija del gobernador de Florida, Jeb Bush, y sobrina del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, fue encarcelada el miércoles pasado por violar los términos del programa de tratamiento contra las drogas que le ordenó seguir un tribunal. Noelle Bush, de 24 años, fue arrestada en enero pasado a las puertas de una farmacia en la capital de Florida, Tallahassee, acusada de intentar obtener de forma fraudulenta una receta del ansiolítico Xanax. En esa ocasión, un juez le ordenó seguir un tratamiento médico específico. Sin embargo, el miércoles, un juez de la ciudad de Orlando ordenó que Noelle Bush fuera encarcelada durante 72 horas sin fianza, por no cumplir con el tratamiento.
The New York Times, dijo que miembros del centro en el que la joven se estaba recuperando descubrieron en su poder unas pastillas, cuyo robo había denunciado una enfermera.Noelle Bush aseguró que se las había encontrado en el suelo, pero el centro no creyó la explicación y el director escribió una carta al juez en la que afirmaba que estaban «preocupados» por «la falta de honestidad» de la sobrina del presidente.
Cabe recordar que las hijas gemelas del propio presidente Bush, Jenna y Barbara, fueron arrestadas el año pasado, bajo la acusación de haber bebido alcohol sin tener la edad permitida para hacerlo. Esto no solo le ha sucedido a la familia Bush sino a otra familia prominente de aquel país, los Kennedy, algunos de cuyos integrantes se han visto envueltos en notorios escándalos con alcohol, o aún de asesinato.
En Corea del Sur, Kim Hong-Gul, un hijo de presidente de Corea del Sur, Kim Dae-jung, compareció días atrás ayer ante los jueces acusado de corrupción y tráfico de influencias. Kim Hong-Gul, de 38 años, ha negado las acusaciones de tráfico de influencias durante la apertura de su proceso. Está acusado de haber recibido millones de dólares en acciones o en metálico a cambio de sus intervenciones a favor de varios empresarios.
Otro hijo del presidente, Kim Hong-Up, de 52 años, fue detenido la semana pasada por un escándalo de corrupción y tráfico de influencias. El presidente Kim, , ha pedido disculpas al país por la actitud de sus hijos.
El fenómeno de la inconducta de hijos de líderes tiene muchas explicaciones. Por supuesto que no todo es atribuible a la falta de responsabilidad de los padres en la buena formación y control de sus descendientes, a los malos ejemplos que ellos mismos pueden haberles dado. Esta también la responsabilidad que cada uno debe cumplir en su vida sabiendo lo que esta bien y lo que esta mal.
Pero el aspecto que hoy quiero resaltar esta en la disparidad en como las naciones enfrentan estos problemas. Allí hay diferencia enorme entre un país serio, que se apega a deberes y derechos y países que no tienen consideración, ni los gobernantes ni los ciudadanos, por las normas éticas y la ley.
El hecho de que en menos de un año la justicia en EE.UU. haya sancionado a dos hijos y una sobrina del Presidente de los EE.UU., el líder de la potencia hegemónica del mundo, y que la prensa haya informado sobre el caso, es un símbolo de respeto a las instituciones y de grandeza de una sociedad que aún enfrentando muchas deficiencias, intenta vivir de acuerdo a lo que cree.
En el caso de Corea del Sur el que dos hijos del actual Presidente estén presos por corrupción y que el propio primer mandatario haya pedido perdón por sus carencias al criar sus hijos, puede parecer para los cínicos un asunto ridículo. Sin embargo nuevamente hablar de carácter, valor y creencias.
En nuestra América Latina, pocos y aquí no hay diferencias de alas políticas se lamentan de sus errores, y muchísimos menos se disculpan por los mismos. No sólo por eso otros son naciones de avanzada y nosotros no. Pero es sin lugar a dudas un factor importante.
La cultura latinoamericana y latina en general ridiculiza por ejemplo, los casos en la política estadounidense o de otros países en los cuales líderes piden perdón, abandonan sus cargos cuando han cometido errores, o aún como sucedió en Corea del Sur años atrás, devuelven el dinero que han robado o las coimas que han recibido estando en el gobierno.
Más que buscar criticar por sucesos como los comentados deberíamos aprender como los mismos pese a involucrar a hijos de personalidades de primer orden no se ocultan, se asumen, y la opinión pública informada de lo que sucede es comprensiva de la situación de padres que enfrentan las problemas de sus hijos. Padres que en estos casos son el Presidente de los EEUU, el Gobernador de Florida y el Presidente de Corea del Sur.
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