El Presidente de EEUU, George W.Bush, ofreció esta semana un reportaje exclusivo al diario Washington Times. En el transcurso del mismo Bush dijo que él no ve cómo se puede ser presidente sin una relación con Dios, pero que aunque piensa eso, él siempre está atento a proteger el derecho de otros para rendirle culto según la fe de cada uno o para no rendirle culto sino se es creyente.
El Presidente Bush que lamenta que haya parte de la opinión pública que malentienda el papel de la fe religiosa en su vida y su visión de la relación apropiada entre la religión y el gobierno.
"Yo pienso que las personas que me atacan es porque ellas son temerosos de que yo diré usted no es tan patriota si usted no es una persona religiosa", dijo Bush. Agrego al respecto que "Yo nunca he dicho eso. Yo nunca he actuado así."
"Por otro lado, yo pienso cada vez más las personas entienden la importancia de fe en su vida", dijo. "América es un lugar notable cuando acude a la religión y fe".
El artículo del "Washington Times" señalaba que el Presidente estadounidense señalo en otra parte del reportaje que él se apoya fuertemente en su religión todos los días que él está en la Casa Blanca y no puede imaginar a cualquier hombre que se ocupa de las responsabilidades de su trabajo sin apoyarse en Dios.
Bush dijo también que el como Presidente entiende el derecho de la gente a la libertad de conciencia y que "Eso es lo que nos distingue del Taliban. La más gran libertad nosotros tenemos - o una de las más grandes libertades - es el derecho a rendir culto religioso de la manera que uno cree sin ser atacado".
La reiterara referencia de Bush a su fe religiosa y a la misma como fuente de inspiración de sus responsabilidades presidenciales han generado críticas tanto dentro como fuera de los EEUU. Puede ser entendible aunque no compartibles, las europeas, dado la extrema secularización y aún antirreligiosidad que ha ido ganando a parte de las sociedades del Viejo Continente, pero no lo puede ser en los EEUU ateniéndonos a sus raíces e historia.
Ya en el año 2000, habían causado revuelo las referencias que el candidato a vicepresidente por el Partido Demócrata, Joseph I. Liberman, había hecho respecto a su fe religiosa. Liberman es un judío ortodoxo practicante y el, tanto como el candidato republicano de aquel entonces, el hoy Presidente George Bush, hacían habituales comentarios públicos sobre su fe religiosa y el valor que le adjudican a la misma. Aunque esos comentarios han merecidos críticas las mismas parecen fuera de lugar como ya dije - si tenemos en cuenta las fuertes raíces teístas de la democracia estadounidense. De ser así habría que borrar gran parte de los discursos de los Padres Fundadores, entre ellos en primer lugar, George Washington, pasando por Abraham Lincoln y llegando a nuestros días a los ex Presidentes Carter, Reagan y Bush padre.
Cuando un candidato o un presidente hace referencia a su fe no lo debe hacer en el sentido de proselitismo a favor de la que profesa, pero esa limitación, ética y legal, no puede llevar ni a ocultar ni a desvalorizar la importancia de la fe y los valores religiosos en su conducta como líder y en la conducta de los ciudadanos y de una sociedad.
Las enormes vicisitudes y dificultades de la vida moderna actual, y el panorama que se nos aparece en el horizonte, deben llevar a preguntarnos si los conductores de las naciones pueden afrontarlos sin una fe religiosa y un concepto de la vida trascendente. Muchas veces los líderes políticos se están acercando a las religiones y sus manifestaciones por motivos pragmáticos. Aprecian con razón que la espiritualidad y la religiosidad crecen. Ven además que las religiones y sus valores pueden ser fuente para lograr soluciones y estabilidad social frente a los fenómenos de decadencia familiar; aumento de la droga, la violencia y la delincuencia entre los jóvenes; y la corrupción en su más amplio sentido.
Muchos dirán no está mal. Los lideres políticos y económicos son por esencia más prácticos y utilitarios y su aproximación a la fe y valores religiosos proviene de una necesidad mas externa que interna. Es cierto. Pero no lo es menos que todas las personas necesitan desarrollar una fe y un apego a ciertos valores fundamentales. En particular los líderes.
Ellos antes que otros necesitan ser un faro en la oscuridad o en la tormenta que oriente a quienes están por debajo de ellos. Por eso son líderes. En especial en un tiempo de cambios tan importantes como los actuales su actitud ante las dificultades es fundamental por que ella sino es la más sabia y sólida puede traer mayor desasosiego , pesimismo, resentimiento, queja, desánimo cuando lo que se necesita por el contrario es esperanza, claridad, positividad, energía y cooperación.
Las dificultades están allí. Son diversas. Podemos disfrazarlas, podemos ignorarlas, pero allí están. Pero el verdadero problema no esta en la dificultad sino en donde está la raíz de ella, nuestra actitud ante la misma y quién toma responsabilidad por cambiar las cosas. Es justamente aquí donde la fe y los valores religiosos son fundamentales. La fe en Dios en un sentido profundo lleva a ver que siempre la raíz de los problemas esta dentro de uno mismo, el corazón del hombre, y que uno nunca está libre de culpa. Eso lleva a ser humilde y mirar primero dentro de nosotros mismos ante de andar hurgando en el corazón del prójimo.
Una gran contrariedad son justamente las acusaciones mutuas que las partes, como ahora en el caso de la política se hacen unos a otros. Esa actitud es una actitud no conduce ni al mejoramiento de la situación. En definitiva a través de ese estilo todos somos peores.
Pero volviendo al caso de EEUU y para concluir, las alegaciones de Bush a su fe religiosa como fuente de su inspiración como gobernante no son la excepción en la historia de ese país sino la regla. Ya decía John Adams, primer vicepresidente y segundo presidente de los EEUU: La revolución ya se había producido antes de que la guerra comenzara. La revolución estaba en las mentes y los corazones del pueblo: y el cambio formaba parte de sus sentimientos religiosos en relación con sus deberes y obligaciones".
El mismo contenido y el espíritu que refleja la Declaración de la Independencia de los EEUU no pueden entenderse sino se tiene en cuenta en el soplo fundador que viene de los pioneros que llegaron a las riberas de Massachussets, Nueva York y Maryland en el siglo XVII. Ellos vinieron no meramente en busca de prosperidad económica, sino porque buscaban el derecho a la libertad de conciencia y de religión. El camino a la libertad tuvo hitos como el "Pacto del Mayflower", redactado y firmado el 11 de noviembre de 1620, aún en altamar el que decía "... en presencia de Dios y uno por uno pactamos y nos reunimos en cuerpo civil y político para nuestro mejor orden".
No puede evitar citar otra vez las palabras del discurso que George Washington diera el 17 de julio de 1796 al despedirse de su Presidencia señalando: "La Religión y la moral son apoyos indispensables de todas las disposiciones y hábitos que conducen al bienestar político. En vano reclamaría el título de patriota quien trabajase por subvertir estas grandes columnas de la felicidad humana...tanto el mero político como el hombre devoto deben respetarlos y amarlos". Un poco más adelante continuó agregaba "Y seamos cautelosos de incurrir en la suposición de que la moralidad se puede sostener sin religión. Por mucho que se conceda al influjo de una educación refinada en los cerebros de un temple peculiar, la razón y la experiencia nos prohíben esperar que la moralidad nacional puede existir con exclusión de los principios religiosos".
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