Es muy difícil que las naciones salgan de una crisis muy profunda, sino no prevalecen – por encima de los preconceptos y tapujos – el sentido común, las verdades más esenciales que están detrás de todo el “ruido” que los “edificios” provocan al caer.
San Agustín decía: “Los que no quieren ser vencidos por la verdad, son vencidos por el error” y Cervantes que “Si quieres que tus negocios en felices punto paren, lleva siempre – y esto te aconsejo – la verdad por delante”.
Es que la verdad no tiene “alas”. No es derecha o izquierda. Ni es propiedad de una religión en particular. La verdad es lo que es. Y aunque no podamos conocerla en su totalidad si podemos buscar y elegir correctamente el camino que nos dice nuestra conciencia refleja mejor esa verdad.
Un ejemplo cabal de esto lo ha dado el ídolo de color negro de la TV, Bill Cosby, quién recientemente escogió la ciudad de Chicago para pedir a sus hermanos de raza una profunda autocrítica y para que dejen de achacar sus males a los blancos. "Para mí ha llegado la hora de que dejemos de utilizar como un analgésico lo que los blancos nos han hecho” dijo Cosby.
Si miramos hacia América Latina generalmente la culpa de nuestros males han sido achacados a otros y siempre hemos pedido ayuda antes de poner nuestra propia casa de en orden por nuestros propios medios actuando en forma unida y cooperativa.
Para todas las cosas las conductas de una sociedad, en política o economía, u otros campos reflejan sus valores. Hay a la vez un cordón umbilical que lo une a la educación, los valores que ella inculca y la economía. ¿En que sentido? Un informe de tiempo atrás se refería al hecho de que cada vez más jóvenes se declaran en bancarrota en los prósperos EE.UU.
Según el informe una “la alarmante cantidad de jóvenes que anualmente se declaran en bancarrota confirma la necesidad de que las escuelas y universidades ofrezcan más orientación para que los estudiantes administren efectivamente su dinero”.
Agregaba la información que “el proceso debe comenzar desde los años preescolares, una época fértil para inculcarles a los niños el valor del ahorro y la importancia de hacer inversiones que redunden en ganancias”, citando a una organización sin fines de lucro, el Centro Nacional para la Educación Financiera.
Durante el año 2001, hubo en EE.UU. 1 millón y medio de declaraciones de bancarrota, de las cuales 100.000 fueron hechas por ciudadanos menores de 25 años. Estos se manifestaron insolventes para pagar sus deudas contraídas en préstamos estudiantiles y tarjetas de crédito. El asunto ha llegado a una gravedad tal que muchas Universidades han llegado a prohibir a bancos y entidades financieras a usar las instalaciones de sus campus para promocionar créditos o tarjetas.
El Centro Nacional para la Educación Financiera ofreció a la Asociación Nacional de Padres y Maestros una serie de recomendaciones para enseñar a los niños y adolescentes el valor del dinero. Paul Richard, consultor de dicho Centro, afirmó que “aprender a gastar con prudencia y a hacer las inversiones correctas son lecciones que traducirán en ganancias en el futuro”.
La economía tiene sus leyes y niveles de expresión, se habla de una macro y microeconomía. Pero hay unos elementos básicos que son los valores y hábitos económicos y financieros individuales y familiares, lo que a su vez son expresión de valores y hábitos más primarios, los éticos y morales. Si los individuos y las familias gastan más de lo que les entran. Si toman prestamos por encima de su capacidad de pago y del respaldo (reservas) que tienen, con fines que no aportarán una ganancia de futuro. No sólo estarán ellas en problemas, sino que la economía de sus países tendrá un “talón de Aquiles”, una deuda interna que una verdadera “bomba de tiempo”. A su vez si los gobiernos endeudan las naciones para solventar gastos políticos, burocráticos u otros de similar tenor, gastan mal e invierten mal el dinero que reciben de otros.
El ahorro, el gastar apropiadamente y sabiamente, el invertir bien, en aquello que tiene futuro y traerá réditos, son valores y virtudes que deben ser enseñadas desde la niñez.
Al igual que otros asuntos, hacer negocios de buena forma y con buenos resultados, debe ser algo que se aliente desde corta edad a fin de crear personas autosuficientes, que son dicho sea de paso, el mejor antídoto contra la dependencia, el paternalismo y la manipulación de la ciudadanía.
El espíritu anticapitalista llevó entre otras cosas a que educar a los jóvenes para ser hombres de negocios, en el sentido más amplio de la palabra, fuera algo impopular cuando no detestable. El resultado ha sido la incapacidad de tener economías más vigorosas, independientes y prósperas.
En conclusión, los gobernantes y líderes de las naciones no vienen desde Martes o la Luna, se forman, crecen y llegan a ser electos en el ámbito de una cultura. De una forma u otra reflejan los aspectos buenos y los malos de la misma, aspectos que son patrimonio no sólo de ellos sino de todos los ciudadanos. Si ahora la situación es difícil pensemos qué difícil será en el futuro sino incorporamos de nuevo, a la educación y la cultura, las verdades más simples, las que como Cervantes dice en su cita harán que tus “negocios” a un “punto feliz lleguen”.
No tenemos otra alternativa que ser vencidos por la verdad o por el error.
Crónicas de un Cambio de Era Siglo XXI Asuntos Públicos
lunes, 19 de marzo de 2007
¿VENCIDOS POR LA VERDAD O POR EL ERROR?
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