viernes, 16 de marzo de 2007

MIRANDO MAS ALLA DEL HECHO PUNTUAL

El caso Clinton-Lewinsky, el "asombro" de algunos y el futuro del liderazgo.

 

        

Diversos representantes de los ámbitos políticos, académicos, y culturales de distintas partes del mundo se asombran como en medio de una crisis financiera mundial, los EE.UU. se preocupan de la "vida privada" de su Presidente y respiran hondo cuando Clinton "olvidándose" de lo que esta ocurriendo en el Congreso con el Informe del Fiscal Starr retoma el "liderazgo" y EE.UU. da una respuesta a los acontecimientos que están ocurriendo en las Bolsas de varios países.

 

Lo curioso es que muchos de quienes siempre se están refiriendo a la necesaria cristalinidad de la conducta pública, a la ética de los hombres políticos, entre otros asuntos de similar tenor se asombre y molesten por lo que sucede en EE.UU. Bueno debemos aceptar que eso es lo que la hace una gran nación. Pese a sus errores, siempre recuerda en momentos cruciales de su historia el espíritu y los principios que animaron a sus fundadores. Aunque las encuestas digan que la mayoría no quiere que su Presidente renuncie la mayoría también reprueba claramente su acción.

 

Que en EE.UU. este sucediendo esto es un símbolo de los tiempos. Si los principales retos y desafíos a los cuales estamos enfrentados tienen un carácter existencial y moral ineludible no podremos hacer frente a ellos con líderes moralmente débiles más allá de que sean aptos y expertos en el manejo de las relaciones políticas, de su imagen personal o de la conducción económica. Salvo que – como se acostumbra ahora en esta forma de pensar pos-moderna – ejercer el liderazgo no tenga nada que ver con la ética.

 

Muchos diarios importantes de los EE.UU., entre ellos USA Today, Washington Times, The Atlanta Journal Constitution, The Tampa Tribune entre otros han pedido la renuncia del Presidente Clinton. El propio New York Times le ha pedido que reconociera que cometió perjurio y abriera así "espacio para un juicio pragmático que no requiera el aval social a su patología personal". Muchos líderes de su propio Partido, el Demócrata, como el Senador Lieberman han criticado la actitud moral de Clinton y han solicitado su renuncia.

 

Pero lo más importante detrás de toda esta situación es lo que está oculto. Como siempre lo importante es invisible a nuestros ojos.

 

Los actuales acontecimientos alrededor del Presidente Clinton son la evidencia del error y el mal que encierra una visión de la vida que fue creciendo al calor de la revolución sexual de los años sesenta y que ridiculizó e intento demoler los valores familiares básicos. Fue bajo la luz de esa época, de la que fueron activos partícipes Clinton y su Sra., donde ellos forjaron sus valores personales. Muchos de los "hippies" de los sesenta son los "yuppies" de los noventa.

 

No es en vano que, como nunca antes en la historia de los EE.UU., un Presidente y una Primera Dama alimentaron y dieron espacio a una agenda transgresora convalidando el homosexualismo, lesbianismo, feminismo extremista, y el aborto. No es casual que algunos de sus defensores más acérrimos provienen de esas filas y en el caso de las líderes feministas algunas de ellas están sometidas a duras críticas provenientes de dentro de sus propias filas por el hecho de justificar lo actuado por Clinton en el caso con Paula Jones. El congresista que asume con mayor vigor la defensa de Clinton en la Comisión Jurídica del Congreso es homosexual declarado y uno de los pastores que actúan como sus consejeros es partidario de convalidar al homosexualismo dentro de su iglesia.

 

Esto no es gratuito. Lo que esta en juego son los espacios de poder obtenidos por estos "lobbys" desde los cuales buscan imponer a la nación estadounidense una agenda y una escala de valores diferentes. La caída de Clinton significaría una gran derrota. Sería un retroceso del relativismo moral que ellos propugnan y una victoria de la conciencia religiosa y moral original de los EE.UU. Dicho sea de paso y debido a la posición que los EE.UU. tienen en el mundo de hoy no nos puede ser ajeno lo que allí suceda por que para bien o para mal influirá en todo el mundo.

 

Es esta lucha entre dos visiones sobre la vida lo que esta sin duda en el trasfondo de todo lo que sucede. Estamos ante el conflicto ideológico y de valores más trascendentes que cerrará de este siglo y este milenio.

 

En EE.UU. ahora mismo, en el que se juzga la conducta moral de su líder máximo, se ha iniciado un programa federal por el cual las escuelas públicas que enseñen a sus estudiantes el valor e importancia de la abstinencia sexual antes del matrimonio obtendrá fondos extras. Esto tiene como fin el incentivar la autodisciplina de los jóvenes y su castidad antes  de formar una familia.

 

Antes que la ley en manos de los congresistas determine si Clinton la violo y por lo tanto sea pasible de juicio político es la conciencia la que le debe determinan en primer lugar a él mismo antes que a otros que debe abandonar su cargo. No es el líder moralmente fuerte para estos tiempos difíciles. No es la persona que puede ser respetada por la nación y en especial por los jóvenes.

 

El quid de la cuestión esta encerrado en la pregunta que un profesor estadounidense le ha planteado ahora a sus alumnos al estudiar el informe Starr, ¿los líderes deberían tener estándares más elevados que los del resto de la población?. ¿Ud. que opina?
 

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