viernes, 16 de marzo de 2007

DERECHAS E IZQUIERDAS EN LA ERA DE LA GLOBALIZACION

                        Entrando en el tiempo  de la responsabilidad y del compartir.

 

El reciente Foro de Davos y el contra Foro de Porto Alegre, así como la controversia en Uruguay por el llamado a habilitar un plebiscito para anular trece artículos de la Ley de Urgencia han motivado y motivaran sin duda diversos análisis desde distintos ángulos. Uno de esos ángulos es la etapa pos "Guerra Fría" de la lucha entre "derecha" vs. "izquierda" ahora en el escenario de la globalización. Me gustaría al respecto repasar mis comentarios en una columna anterior que escribí a principios del mes de noviembre de 1999.

 

Pasar de una era caracterizada por la confrontación y la lógica implacable que la victoria implicaba indefectiblemente la destrucción del adversario, a una era de cooperación, es algo muy difícil para todos. Una confrontación siempre deja heridas abiertas, quejas y reclamos, desconfianzas entre las partes, y dudas sobre los verdaderos motivos por el que las personas o los grupos cambian. Hay acercamientos pero con temor, un temor a que mientras una mano se tiende hacia nosotros la otra pueda ocultar detrás de la espalda un puñal. Además de ello, no todos los oponentes, de uno u otro bando, se adaptan fácilmente a los nuevos tiempos y sus adhesiones a las viejas premisas ideológicas o metodológicas refuerzan sentimientos negativos. Pero como en todas los asuntos importantes no debemos dejar el "árbol" que tenemos ante nuestros ojos nos impida ver el "bosque". No sólo debemos mirar los pequeños "arroyos" debemos también ver la dirección en la que se mueve el "río" hacia donde todos los "arroyos" finalmente fluyen.

 

Desde una visión global podemos afirmar que después de la "Guerra Fría", los enfrentamientos entre la "derecha" y la "izquierda", señal distintiva de la historia posterior a la Revolución Francesa, han sufrido una modificación sustancial. En el plano ideológico y axiológico hay un conjunto de premisas y principios que se han "universalizado" y han llegado a ser aceptados en forma abierta o con cierto rubor o disimulo, tanto por la "izquierda" como por la "derecha". Los programas políticos, económicos y financieros de los partidos que con matices giran cerca de un "ala" u otra, tienen como eje principios comunes y se distinguen hoy por matices, que a veces son exacerbados con propósitos electorales. Este no es un proceso lineal ni en todos los países se da con la misma intensidad pero es si un proceso de escala universal. Ejemplos de lo anterior son el reconocimiento del derecho a  la propiedad privada, de la importancia de  la iniciativa privada, y de la necesidad de redimensionar y redefinir el tamaño y el papel del Estado. En lo político el reconocimiento de que no se deben imponer las metas propias mediante el uso de la violencia de cualquier signo y la aceptación de las reglas de la democracia liberal.

 

Esto es tan así que los electorados comienzan a definirse más por la personalidad, el perfil  y la forma de pensar de los candidatos que por las adhesiones a los aparatos partidarios y a los programas, que, aunque muy elaborados, pocos conocen.

 

El sentido que tenían las definiciones "derecha" e "izquierda" en la época de la Guerra Fría se ha modificado.  No afirmó que se hayan diluido, sino que lo que se percibe es que se han acercado más hacia una definición más natural a la cual se deben ajustar las diferencias y matices que "derechas" e "izquierdas" tengan entre sí.

 

Nadie puede discutir que tenemos un brazo derecho y un brazo izquierdo, que tenemos por igual una pierna y pié derecho y una pierna y pié izquierdo, y que tenemos también muchos otros pares correlativos. Nadie puede discutir tampoco que ambos son necesarios para vivir correcta y plenamente. Es más, todos ellos, han sido creados como complementarios entre sí. No es razonable  vivir armónicamente sin que haya cooperación entre ambos. Usemos nuestra imaginación y veamos que puede suceder con nuestro ser si el píe izquierdo se niega a acompañar el avance del píe derecho y viceversa. Si el brazo izquierdo quiere levantar algo y el derecho se niega y viceversa. Nuestra vida sería una locura y estaríamos destinados al colapso. ¿Por qué hay pues armonía entre lo derecho y lo izquierdo en el cuerpo humano? La razón es que todo ha sido creado para un propósito superior a ambos y que existe un centro que coordina su acción complementaria, la mente.

 

La sociedad tiene pues en el cuerpo humano un modelo de armonía y cooperación. Pero la  sociedad se parece hoy a un gran cuerpo sin mente, sin centro. En donde, nuestros diferentes pares, derecha e izquierda, se desgastan ellos mismos y al cuerpo en su conjunto, en una lucha estéril por defender sus intereses propios. De esa forma la sociedad marcha sin dirección clara y emite señales confusas. Hay inestabilidad y pocas certezas. Se hacen cosas buenas pero mucho menos de lo que se podría lograr para el bien público si hubiera una lógica y natural colaboración.

 

Cuando nos referimos a un centro para la sociedad (que en el caso del cuerpo físico es la mente), no nos estamos refiriendo a un centro político o a un partido o fracción política. Nos referimos a valores espirituales y éticos, de carácter permanente, y que deben inspirar y armonizar las políticas y propuestas que las "alas"  "derecha " e "izquierda" pueden promover. Una aplicación práctica de estos principios axiológicos es que cuando hay una idea o propuesta buena para la nación, no importa quién la haga, debe ser reconocida como tal y apoyada.

 

Muchos aspectos caracterizan a una y otra "ala". Sin embargo, si uno los observa desapasionadamente se ve que los mismos no son contradictorios sino que por el contrario se complementan. Hay un tiempos para los cambios y un tiempo para conservar. Aún más, se puede cambiar y conservar a la vez. Hay un tiempo para acelerar y otro para frenar. Hay derechos pero también deberes que no pueden ser obviados sino por el contrario cumplidos. Se puede exigir  libertad pero ella va junto con responsabilidad. Es también legítimo pedir pero también muy necesario antes que nada, uno hacer. Es justo distribuir pero eso exige crear con ese mismo propósito de justicia. Muchas otras características podríamos citar. Pero lo que importa subrayar es que todas esas características son aspectos correlativos de una misma realidad. Unos enfatizan más una cosa que la otra. Eso es lícito. Pero lo que no es lícito ni es correcto es negar la otra cara de la moneda y el fomentar el odio, la intolerancia, y un espíritu destructivo para defender puntos de vista unilaterales (no hay peor mentira es una verdad a medias).

 

Muchos observadores ven en el actual proceso mundial y las olas de protestas que unos levantan en contra de otros el anunció de futuras tormentas. Puede ser así. Pero por mi parte, por mi fe en que existe un Dios vivo que trabaja en la historia, veo que detrás de esa nueva realidad su Providencia de que podamos valorarnos mutuamente, y aprendamos a cooperar. Unos a ser responsables y otros a compartir. El mensaje debería ser claro para todos: se ha terminado la época de ponerse en una forma muy cómoda en la vereda de enfrente y desde allí desvalorizar, criticar y dificultar lo que el otro hace, como se ha terminado también la época en que se podía pretender dirigir un país y el mundo sin compartir el poder y dar a cada uno el lugar y el respeto que se merece.

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